EL  NEGRO

BEATRIZ ZAMORA

 CUARENTA AÑOS DE CREACIÓN EN LA LUZ INFINITA DE LA OSCURIDAD

 

 

   ¨El negro es la verdadera esencia de la vida, donde el vacío y la

 

          nada se funden en el silencio absoluto ¨

 

 

    El negro, una palabra que al tocar la mente de quien la escucha suele producir un sinfín de interpretaciones que van asociadas a conceptos de misticismo, maldad o, incluso, de muerte. El negro como color, palabra o concepto ha sido para Beatriz Zamora su principal materia prima. A lo largo de los últimos 25 años –de muchos más en el ambiente de las artes plásticas– ha sabido manejar los secretos del concepto monocromático de los objetos, al que se ha dado tiempo para definirlo como “la verdadera esencia de la vida”.

 

    Perteneciente a la generación de artistas como José Luis Cuevas y Gilberto Aceves Navarro, la pintora mexicana celebra este año cuatro décadas de trayectoria artística a través de la exposición Beatriz Zamora. Cuarenta años de creación, que será inaugurada el viernes 25 de julio a las 19:00 horas en el Salón de la Plástica Mexicana, en su sede del Antiguo Colegio de Cristo –Donceles 99–, del cual también es miembro. Ese mismo día, a las 20:00 hrs. se presenta el Libro: Beatriz Zamora. Historia de una Artista excepcional, del crítico e historiador de arte: Dr. Eduardo Rubio. Participan en la presentación: Patricia Quijano, Eduardo Langagne y el propio autor.

 

    Organizada por la Fundación Cultural José Hernández Delgadillo, A.C. y el Comité en solidaridad con la maestra Beatriz Zamora, en colaboración con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), a través del Salón de la Plástica Mexicana del INBA, así como del Centro Cultural Casa Lamm, esta exposición ofrecerá al público una muestra del acervo de esta artista de su obra El Negro, el cual rebasa ya las 2600 obras, entre piezas de gran, medio y pequeño formato.

 

    Así, bajo la idea y conceptualización del color negro, la obra de Zamora explora y se adentra en las teorías cósmicas universales. Su búsqueda en disciplinas como la filosofía, la psicología y las letras, la han llevado a recorrer un largo camino para encontrar lo que ella define como su teoría, obra y concepto pictórico: el negro.

 

    Como ella misma lo cita, el negro no es sino el resultado de una extensa búsqueda interna, espiritual y física que tuvo sus inicios en 1963, con el uso de la tierra como antecedente y cuya característica principal es la ausencia de color.

 

    Este antecedente le permitió construir la serie de cuadros El negro en la que es posible ubicar el manejo de materiales como el carbón fragmentado, molido y consolidado por resinas que, dependiendo de la intensidad del fraguado, matizan la infinidad de formas y texturas de sus piezas. Algunas de ellas se acompañan de elementos naturales como cuarzo, arena, grafito, obsidiana, pirita, negro de humo, acerinos que utilizan el color de la noche como sustancia expresiva.

 

    De acuerdo con la propia Zamora, mientras que los físicos han llamado al negro “el potencial total de la ley natural”, y los místicos lo han conocido como “el corazón de la madre oscura”; para ella, éste ha significado “la verdadera esencia de la vida”, en donde el vacío y la nada suelen fundirse en el silencio absoluto.

 

    Un vacío que representa al negro absoluto y donde la fusión de todos los colores, energías, formas e ideas está siempre presente gracias a las características cromáticas de este color y su respectivo comportamiento con la luz.

 

    Sus cuadros, por otra parte, son producto de una creatividad que permite observar sus pasiones por el mundo y la humanidad. A través de su mirada, esta artista trastoca cada una de las moléculas de sus materiales, llenándolas de ese matiz negro que se caracteriza por el gran valor estético, único en el mundo.

 

    De esta forma, Beatriz Zamora se funde en la materia misma de sus obras al haber dejado el pincel hace años para trabajar directamente con sus manos, creadoras de una luz infinita en la más profunda oscuridad del ser y el existir, donde el diálogo con el cosmos permanece latente en sus piezas y en la diversidad de materiales que les dan vida.

 

    Entender la obra de Beatriz Zamora no es fácil, se necesita agudizar los sentidos al permanecer frente a ella. La sustancia expresiva no está dada a la primera mirada, sino al penetrar e involucrarse con la obra misma, sobre esto ella misma comenta:

 

    “Lo que he tratado de hacer desde hace más de 25 años es quitar esa idea de que el negro es la simbología del mal; en otro sentido, es unirse profundamente a ese universo, a esa sabiduría, a ese conocimiento invisible pero poderoso que es capaz de crear todo lo que conocemos y lo que no conocemos”.

 

    Ganadora del Premio Nacional de Pintura en 1978; tercer lugar en el Gran Premio OMNILIFE 1999; becaria del FONCA de 1993 a 1999, así como del Pollock-Krasner Foundation de Nueva York en 2002, la obra de Beatriz Zamora invita al público a encontrar en ella la luz que está en su interior, donde ideas como la eternidad, el espíritu, la materia, la tierra y el corazón humano, se encuentran inmersas en la infinita oscuridad.

 

    La exposición homenaje Beatriz Zamora. Cuarenta años de creación será inaugurada a las 19:00 horas del viernes 25 de julio en el Salón de la Plástica Mexicana del INBA, en su sede de la calle de Donceles 99. Posterior a la inauguración, a las 20:00 horas en ese mismo espacio, se llevará a cabo la presentación del libro Beatriz Zamora. Historia de una artista excepcional, con los comentarios de Eduardo Rubio –autor–, Patricia Quijano y Eduardo Langagne.

 

    Artistas con un corazón excepcional. Solidaridad con Beatriz Zamora y el negro es el título de la exposición que podrá apreciarse primero y por único día el martes 29 de julio a las 19:00 horas en Casa Lamm (Álvaro Obregón 99, col. Roma), y después, del 1° al 21 de agosto, en el Salón de la Plástica Mexicana (Antiguo Colegio de Cristo), donde el público, además de visitar la exposición, podrá adquirir las obras que la conforman.

 

    Estos eventos son parte de la campaña promovida por el Comité de Solidaridad con la maestra Beatriz Zamora y la Fundación Cultural José Hernández Delgadillo, A. C. y ha sido respaldada por organizaciones gremiales de artistas plásticos como Comuarte, Somaap, Artac y el Salón de la Plástica Mexicana, así también por CONACULTA-INBA y FONCA. Esta campaña culminará cuando se logre un espacio adecuado para la maestra Zamora y su obra: la Casa del Negro. Al respecto existe el compromiso de CONACULTA de iniciar y coparticipar en las gestiones con el Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México, para lograr la reubicación.

 

 

 

www.conaculta.gob.mx/Bzamora

 

 

2004

 

Homenaje ComuArte

 

 

    México, D. F., a 13 de Marzo de 2004

 

Nuestra raíz está en el Universo

 

 

Honorables integrantes de la fundación COMUARTE:

Amigas y amigos aquí reunidos:

 

 

Nuestra raíz está en el Universo, en el lugar que los físicos llaman el potencial total de la ley natural, el lugar que los místicos sabios le nombran el Corazón de la Madre Oscura, el lugar bíblico que dice: En el principio todo era oscuridad; a lo que yo llamo El Negro, la Verdadera Esencia de la Vida.

 

El lugar cuántico que vive dentro de nosotros, en ese campo somos verdaderos hijos de Dios, a su imagen y semejanza -como es arriba es abajo-. Somos hermanos legítimos, somos esa sabiduría, esa inteligencia, somos el amor del Universo.

 

No hay siquiera una partícula de polvo que no sea lo mismo. Nuestra mismidad es absoluta. La Tierra es un centímetro cúbico nacido del potencial total de la ley natural. La Tierra es la semilla del Universo, de ella brotó la vida, las plantas todas, los animales, los seres humanos, la belleza, la alegría, los ideales, todas las esperanzas, la verdad que contiene está en nosotros. Somos una semilla también. Cada uno somos uno en Él, en la inteligencia del orden cósmico.

 

Hoy celebramos lo femenino y empezamos por el universo, nuestra madre la Tierra, matriz y tumba de la vida; en la tierra queda oculto siempre su arcano. Celebramos también a sus símbolos de poder que funcionan en ese campo de silencio y oscuridad ancestral, pero tan poderosos que son nuestros guías. La madre Coatlicue, nuestra herencia prehispánica, nuestra real mexicanidad. Recobramos el honor de nuestra verdadera identidad. El honor de saber a quien pertenecemos.

 

Así recobramos el poder verdadero. El poder de un huracán, el del padre sol, el de la luna, el de una galaxia y de todas. Ese es nuestro verdadero poder. Todas estas circunstancias político-económicas, se pueden borrar volviendo a la honorable verdad divina a la que pertenecemos. El poder verdadero es recordar y recobrar nuestra divina naturaleza. La voz del corazón está perennemente unida al Universo.

 

Doy gracias infinitas, gracias a todos y cada uno. Para poder tener el negro en mis manos, la condición primera era tener un amor total, un amor que se convirtió en total compromiso y responsabilidad, una segunda condición es una infinita compasión por el dolor humano. No se si he cumplido cabalmente los requisitos, pero lo que si sé es que El Negro es nuestro, es de México, es también de la Humanidad, aquí nos nació.

 

Durante todo este tiempo de búsqueda y de creación lo único que me propuse fue encontra nuestra alma verdadera, nuestra identidad. Decirles gracias es poco, son tan pobres las palabras, que he intentado decirlas con mis manos, con el trabajo. Les doy las gracias a todas las mujeres, a todos los niños, a todos los hombres. Todos somos un canto de amor a la vida que la Madre Cósmica nos regaló.

 

 

 

    Beatriz Zamora

 

    Texto leído en el homenaje

    en la Sala Manuel M. Ponce, en Bellas Artes.

 

 

 

 

Beatriz Zamora Derechos reservados

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